Lunes

Mmmm, vía rápida o lenta…¡vamos tú puedes! 1,2,3,4,5,6…y 26!. Esos son los escalones de las escaleras mecánicas que utilizo por las mañanas para ir a trabajar y esa rutina es la que quiero compartir.

Lunes.

Llego a Madrid en bus, dormida la mayoría de las veces aunque milagrosamente, al entrar en el intercambiador, despierto y consigo salir lo más digna posible aunque casi no haya abierto del todo los ojos.

Si sois usuarios del transporte público, muchos entenderéis el shock al que te enfrentas cada día al poner un pie en un intercambiador o en la entrada al metro. El mundo está despierto y acelerado, todos corren para llegar a trabajar, a clase, al médico o de viaje, o lo intentan, porque a veces te encuentras a algún despistado mirando qué línea tiene que coger o una señora mayor que no tiene prisa pero como no duerme va a la consulta del médico con 1 hora de antelación, despacito, mirando los carteles de publicidad y sin pensar que tú estás en modo sprint.

Al llegar a mi destino, pocos son los días que consigo salir tranquila y subir la escalera mecánica por la vía lenta (la derecha para no iniciados) porque por lo general mi salida es como si tuviera que competir con el tropel de gente que va con la hora pegada para llegar a la oficina o coger un tren. Si subo esa primera escalera andando, ¡prácticamente me suben en volandas! y pobre del que tropieza porque corre el riesgo de morir aplastado por todos los que vamos detrás y montar un tapón tremendo.

Y llegan las escaleras mecánicas de después, dos tramos de 26 escalones cada uno…hay que decidirse rápido, subo tranquila o andando….andando, claro, ¡como una campeona!.

El bolso, la bolsa de la comida, la chaqueta, la carpeta, la revista…de pronto todo empieza a pesar más de lo que pesaba hace 10 segundos cuando decidiste que tú eres de los que mueve el corazón y sube al ritmo del chico de delante que no lleva bolso y que hasta sube con las manos en los bolsillos, porque está seguro de que no dará un traspiés con esos tacones tan ideales y tan poco prácticos. Uf,uf,uf…¡primer tramo superado!.

Pues ya puesta subo el segundo…Mmmm, quizás me queman un poco las piernas, como era ese anuncio de Fontvella “No pesan los años, pesan los kilos”, ¿os acordáis?… pues claro, llevo tantas cosas que es eso, el peso de tanto trasto, llego, llego, llegooooo, si, si, si!!!.

Horror, la escalera mecánica de salida a superficie está paradaaaa, bueno, esta la subo despacito que tengo que ir colocándome todo lo que llevo, que corran los demás que irán tarde seguro, que bueno es el auto engaño, jajaja.

Hago balance: 3 tramos de escalera a paso rápido, bien, no he perdido ninguna pertenencia, bien, los auriculares, perdí uno pero me lo puse rápidamente y mantuve la cara de concentración, mis piernas tiemblan un poquito, oh oh, voy sudando, pero solo un poco, mi pelo según el reflejo del escaparate, muy mono, Nicole Kidman sale más mona pero claro, el Photoshop…mi respiración, entrecortada. En resumen: CAMPEONA, CAMPEONA OE, OE, OE!!!.

“¡Buenos días!”, eeeh, hasta me ha salido la voz para saludar al guarda de seguridad de mi edificio, hoy estoy que me salgo, mañana, mañana Dios dirá.

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2 comentarios

  1. Esther · noviembre 17, 2015

    jajaja…toda la razon, si… pobre del que tropiece…

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  2. luisjuli2 · agosto 24, 2016

    Ana, el placer es mío por encontrarte. Estoy en las principales RRSS. Nos hablamos.

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