La tostada

Esta mañana mientras preparaba los desayunos, me planteé la siguiente cuestión, ¿qué puede significar que a una tostada de pan y aceite, le pongas una capa de mantequilla? Que estás dormida, pensaréis algunos.

Pero, ¿y si la tostada de mante-aceite significara otra cosa? Podría ser que estuviera mandándome una señal desde el más allá de las tostadas, logicamente. En fin, no pensaréis que se tienen contactos con seres de otra dimensión a las 7h de la mañana. Quizás quería decirme que tenía que engrasar mi vida porque desde luego grasa tenía un montón. Quizá ese dibujo que dejaba intuir la capa de grasa me estaba invitando a relajarme y entrar en la rueda del día suavemente sin ir agobiada porque los semáforos para llegar al cole se pongan en rojo, o porque un día más, no haya sitio para aparcar el coche en el cole. Es decir, como dice esa expresión mejicana que me rechifla, «Ahorita».

La verdad es que esa profundidad de pensamiento tan temprano es extraña, así que cuando ya me planté delante del espejo para arreglarme y al cepillarme el pelo me volvió a la cabeza la idea de la grasaza de la tostada, ahí si que lo ví claro, » ¡Rupert, te necesito!», dirían las de otra época haciendo una llamada de socorro a su peluquero, u «Oh my God» , que dirían las más modernas, mientras la foto de su melena invade las redes sociales del mundo mundial y una legión de «expertas» te asesoran sobre tu largo, color, hidratación y canas sí, canas no, en lo que tardas en tomarte el café con una tostada. Lo que la tostada puede estar queriéndome decir es que necesito un cambio, de pelo, de actitud mañanera, de coche o de vida.

En fin, que cada uno se aplique esta señal del más acá, según lo que le provoque la foto que incluyo y sigan fluyendo por el mundo con gracia y elegancia.

Hasta pronto y gracias por seguir ahí.

La Luz

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Hace años, teniendo unos 12 años quizás, me desvelé una noche. En algún momento dando vueltas para intentar dormirme vi una luz al lado de la puerta de mi habitación. Era una luz blanca y brillante, me dio tanto miedo que empecé a rezar a la Virgen para que se marchara y me quedara dormida.

Siempre me han llamado la atención las señales que los Santos recibían en su vida, una luz, una fuerza que le derribaba del caballo, un voz y de pronto, en mi angustia me dio por pensar que a lo mejor lo que veía era una señal especial para mí.

Cambié mis rezos y pedí a la Virgen que lo que veía no fuese ninguna señal especial. Yo no era ninguna Santa y desde luego no me consideraba digna de ninguna revelación.

Esa experiencia no se la conté a nadie porque solo de pensarla me parecía totalmente ridículo.

Han pasado los años y no lo he olvidado.

No volvería a pasar por la misma experiencia porque el miedo que pasé no se lo deseo a nadie pero me ha servido para darme cuenta de que en mi imperfecta vida, hay una Luz que me acompaña siempre y aunque cada nuevo día esté más o menos fuerte, o más o menos acertada, mi Luz, mi Fe, sigue ahí.

Así que tú planeado y creado por Dios, recuerda que eres Luz y aunque te alejes estás aquí porque formas parte de sus planes.

Querido imperfecto, gracias por compartir tu Luz conmigo porque de verdad me llega y me llena.