La Luz

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Hace años, teniendo unos 12 años quizás, me desvelé una noche. En algún momento dando vueltas para intentar dormirme vi una luz al lado de la puerta de mi habitación. Era una luz blanca y brillante, me dio tanto miedo que empecé a rezar a la Virgen para que se marchara y me quedara dormida.

Siempre me han llamado la atención las señales que los Santos recibían en su vida, una luz, una fuerza que le derribaba del caballo, un voz y de pronto, en mi angustia me dio por pensar que a lo mejor lo que veía era una señal especial para mí.

Cambié mis rezos y pedí a la Virgen que lo que veía no fuese ninguna señal especial. Yo no era ninguna Santa y desde luego no me consideraba digna de ninguna revelación.

Esa experiencia no se la conté a nadie porque solo de pensarla me parecía totalmente ridículo.

Han pasado los años y no lo he olvidado.

No volvería a pasar por la misma experiencia porque el miedo que pasé no se lo deseo a nadie pero me ha servido para darme cuenta de que en mi imperfecta vida, hay una Luz que me acompaña siempre y aunque cada nuevo día esté más o menos fuerte, o más o menos acertada, mi Luz, mi Fe, sigue ahí.

Así que tú planeado y creado por Dios, recuerda que eres Luz y aunque te alejes estás aquí porque formas parte de sus planes.

Querido imperfecto, gracias por compartir tu Luz conmigo porque de verdad me llega y me llena.

 

Adaptándome al cambio horario

Arrancando la primavera cambiamos la hora y volvemos de vacaciones, ¿quién da más?.

Los expertos nos aconsejan calma para adaptarnos al cambio horario pero y eso, ¿cómo se hace?, ¿acaso nos van a dar un día de paréntesis para prepararnos?, pues no, nos dan un domingo encima con una hora menos para asimilar la nueva situación. Para cuando llega esa primera noche, andamos locos de tanto darle vueltas a si son las 11 nuevas o antiguas, porque seguimos sin poder dormir como todos los domingos haya o no cambio horario.

La semana va rodando y el mundo considera que ya nos hemos adaptado a la nueva hora, por lo que aunque mientras te tomas el café pienses, todavía podía estar en la cama, rápidamente te espabilarás cuando mires algún reloj de casa con la hora antigua (la hora del teléfono fijo de casa aún no ha cambiado) y dudes de si son las 7, las 8…pero, ¿cuál es la hora buena?.

¿Y lo que dura el sol?, es maravilloso sentir que tenemos más luz, que el sol nos acompaña y qué bien porque el sol es vida aunque ya son las 7 de la tarde y podía bajar un poco su intensidad porque parece que mi hijos la “huelen” y siguen con el mismo gas que si fueran las 10 de la mañana. Como sigue sin bajar, opto por ir cerrando las persianas poco a poco aunque ahí fuera sigue habiendo luz y, ¡son las 8!.

Para cuando tengo a los niños cenando me doy cuenta de que por fin ya no hay ni sol ni luz, ¡menos mal!, se va acabando el día, este día taaaaan largo que a mí se me está haciendo eterno.

Seguro que puedo resultar rara porque parece que huyo del sol pero es que cuando el ritmo del día es el mismo que el de la semana pasada con el mismo ritmo frenético de trabajo, niños, casa y vuelta a empezar, esta madre rara, rara, solo pide que el sol colabore un poquito para que cuando diga “¡a cenar!”, no me miren como pensando será a merendar porque todavía hay luz. Por lo que desde aquí les digo a los expertos en cambio horario que para esta madre, ésto es un faena y como son los responsables, espero que vengan a mi casa a explicarle a mis angelitos que aunque haya luz, se cena y que aunque parezca que los días son muy largos, también se acaban y su mamá pretende acabar su jornada a la hora de siempre y no una hora más tarde.

Mañana seguiré adaptándome a salir medio a oscuras. Con lo que me gusta llegar a trabajar con el sol bien alto, salir del Metro con las gafas de sol puestas, mirar un escaparate y bueno, solo me faltaba el café y el croissant para parecer Audry Hepburn en Desayuno con diamantes aunque la verdad es que yo miro el escaparate no por parecer Audry después de una noche de fiesta,  sino para asegurarme de que realmente estoy frente al escaparate  ya que sin saber muy bien cómo he llegado un día más a la oficina a pesar de que un rato antes mis piernas no eran capaces ni de dar un paso, pero sorprendentemente al final, siempre acabo llegando.

Por otro lado, lo de que la primavera, la sangre altera, creo que está sobrevalorado. Por aquí todo el mundo anda alterado sea diciembre o abril. Todos corren igual por la mañana, la falta de urbanidad está presente todo el año y el estrés forma parte de nuestra alteración diaria. Veamos, ¿quién no ha leído u ojeado algún artículo sobre auto ayuda?, ya sea sobre “Cómo potenciar tus valores en una entrevista de trabajo”, “Cómo conseguir un cuerpo diez” o “Cómo desenvolverte con gracia y elegancia aunque te falle internet”…seguro que alguna vez has “caído” en la tentación de leerlos  y éso es porque en el fondo todos andamos alterados e inseguros, que la primavera lo acentúe ya lo iremos viendo.

Por lo pronto, yo sigo asombrándome de que se me vaya la cobertura en el ascensor, hay que ver, un día más acabo cayendo en lo mismo, me quedo mirando el circulito dando vueltas y más vueltas, claro hasta la planta 15 se puede hacer muy, muy largo.

Creo que la solución puede ser pegarme más a la puerta del ascensor, igual así por ese hilillo se cuele la cobertura, o no…Vaya, ya no sé si son las mechas las que me afectan o la primavera, a ver cómo lo diferencio, seguiré dándole vueltas y más vueltas…