Carlo querido

Carlo querido:
He perdido la cuenta sobre cuántos años hace que leí por primera vez sobre ti. Creo que fue un poco antes de que te declararan beato cuando de pronto, un montón de páginas web, empezaron a narrar tu vida y el milagro que por tu intercesión logró la curación de ese pequeño brasileño que te estará eternamente agradecido.
10 de octubre de 2020, Roma. Recuerdo mi emoción cuando en San Pedro, con la plaza a reventar de gente, desplegaron en la fachada un tapiz con tu cara de niño. Con el COVID-19 reciente, sin terminar todavía la pandemia, vulnerables y dolidos por tantas personas como fallecieron y tú con esa sonrisa y esa confianza ciega en Dios. Mis niños tenían entonces 9 años, no se acuerdan pero vieron conmigo un poquito de la ceremonia de tu canonización y es que “mi locura” por ti hizo que desde entonces, no dejara de hablar de ti en casa.
El niño italiano se convirtió en parte de nuestra familia. Cuantas veces te he puesto de ejemplo con los niños, mira que Carlo compartía con los pobres…Que acogía a los compañeros que lo pasaban mal porque no sabemos la mochila que todos llevamos a cuestas…Que era futbolero y le gustaban los videojuegos, que jugaría a la Play Station…Que rezaba el Rosario, que iba a Misa y comulgaba todos los días…Experto en Internet y que creó una web sobre milagros eucarísticos.
Verte en las fotos del álbum familiar compartidas en Internet bailando en Navidad, con ese polo rojo que mis hijos han tenido y siguen teniendo, en chándal…Eras, eres tan parecido a cualquier niño que rezarte, hablarte se convertía en un diálogo tan sencillo como si lo hiciera con uno de mis hijos.
Me gustaría saber cómo llevas tu próxima canonización porque eso son palabras mayores, menuda responsabilidad, ¡santo! La niña de Costa Rica salvada por tu intercesión es otra que nunca lo olvidará. El 27 de abril estaremos pendientes, te lo aseguro. Me alegro de que tu objetivo de vida de llegar cuánto antes al Cielo se haya hecho realidad y de que te hayas convertido en un modelo de vida para tanta gente. Qué orgullosos deben estar tus padres y hermanos. Y qué madre tienes, la de vueltas que está dando por todo el mundo para darte a conocer, no podías tener mejor representante que ella.
Carlo querido, gracias por todo. Sigo encomendándote a todos los niños del mundo. Espero seguir dándote a conocer lo mejor que pueda para que cada vez sean más los que se rindan al niño italiano casi, casi santo y algún día pasar por Asís con mi familia para visitarte.
Carlo Acutis, ruega por nosotros. Amén.


