¿Preparados, listos…?

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Bueno, ¡que llega la Navidad! (de perogrullo, pero por si queda algún despistado).

¿Listos para todo lo que se nos viene encima?. Porque se acaba el año y hay que echar el resto en todos los sentidos y sin sentidos así que, ¡a por ella! que ya tendremos tiempo para descansar en enero, ¿no?.

Empezamos con los excesos divertidos.

A cuatro días de Nochebuena hay que darse prisa en buscar ese look rompedor para dejar a tus hermanas, cuñadas y amigas súper maravilladas. Por ejemplo, comprándote esa blusa dorada de lamé que no te atreverías a llevar en otra época del año o unos pendientes extra grandes que deslumbren a tu abuelo. ¿Quién podría resistirse a un jersey de pelo largo a lo «hombre de las nieves»?.

De peinado, un moño con ese toque de gomina de Moco de Gorila (ya sabéis que esa marca me hace mucha gracia) que te hace parecer eternamente sorprendida por lo que te estira el pelo, y las pocas ideas que tienes en la cabeza. En tus piececitos, unos taconazos que te hagan quedar excesivamente alta cuando vas a saludar a los mayores de la familia y que te congelará la sonrisa pintada con ese rouge de femme fatal para ocasiones especiales.

En cuanto a los preparativos estomacales para los excesos culinarios, supongo que habréis hecho alguno de esos tratamientos detox para limpiar vuestro organismo a base de limón, agua caliente, infusiones de plantas del paraíso y un poquito de hambre, acompañada de muchas botellitas de agua tan, tan ideales pero que tan, tan poco calman los ruidos que hacen tus tripas.

Total, que bien limpios por dentro y por fuera gracias también a las rodajas de pepino y demás mascarillas maravillosas, estamos listos para comidas, comilonas y lo que el cuerpo aguante pero recordad, siempre con los antiácidos bien cerca.

En mi caso, preparada por dentro y por fuera, estoy dispuesta a reventar la báscula por no hacer un feo a nadie. En estas comidas y cenas, los aperitivos me chiflan, los platos caseros son un lujo que no todos los días del año me puedo permitir. Si hablamos de polvorones y turrones total, son una vez al año pero sobre todo, me muero por la sopa de almendras de mi madre, la espero todo el año como el más exquisito de los manjares.

Entrando en confidencias, os confieso que hoy he estado ojeando esa ropa interior «mágica» que te embute en cualquier vestido, pantalón, etcétera que te recoloca, te sube o te baja lo que necesites pero después de muchas vueltas,  no me he atrevido. He pensado, mejor hago una locura…¡que vivan las carnes al natural!…temblando estoy porque no me he probado nada y no sé si entraré en alguno de mis looks de noche, horroooor y pavoooor me va a dar.

Y ahora ya en plan más espiritual, va siendo el momento de echar mano a los buenos pensamientos y deseos para todos los que nos rodean, familiares, amigos y compañeros. Pero no nos olvidemos de todos los «personajes secundarios» que han formado parte de nuestro año y sin los cuales no podríamos haber llegado hasta esta fecha de hoy, 21 de diciembre, inicio del invierno.

Gracias a todos los que me habéis acompañado este año en lo bueno y en lo malo, y a los que me habéis dejado formar parte de vuestras vidas.

Os deseo paz, serenidad, salud, trabajo para todos los de mi lista de «pendientes» y mucho amor para repartir a los que os rodean.

Y por supuesto, mucho ánimo a todas las mamás y papás que en unas 24 horas empiezan las vacaciones escolares así que, ¡que Dios reparta suerte y a disfrutar mucho, mucho, mucho!.

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Fin de Año

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Por fín llegó el último día del año. La verdad es que no sé muy bien por qué tenemos tanta necesidad de que llegue pero el caso es que para muchos, es el día más importante del año. Es tal la psicosis que nos provoca, que para la cena estamos reventados y desquiciados con tanto preparativo.

A mí me toca organizar la cena familiar en casa y como hay tantas cosas que preparar y muchas en el último momento, me he hecho una lista para intentar no olvidarme de nada. Creo que tengo apuntado todo, lo que tengo que cocinar, planchar el mantel, preparar las copas, la bandeja de los turrones y mantecados, las uvas…ya sabéis, los preparativos normales de una cena tan especial.

Ahora vendrían todos los demás preparativos para poder llegar perfectamente impresionante (yo más bien diría perfectamente agotada) a las uvas. Y es que estos días he estado echándole un vistazo a algunos artículos sobre moda, belleza, decoración, mundo zen, en los que te orientan sobre las tendencias básicas e imprescindibles para triunfar la noche más importante del año; y es que el día del cumpleaños a su lado es casi como un lunes cualquiera, existe porque precede al martes que si no, lo eliminaríamos.

Por supuesto hay que empezar por los consejos de belleza; preparar la piel con una buena limpieza, no sé si servirá pasarte la mañana con la olla exprés preparando caldo porque el vapor de la olla te abre los poros que es de lo que se trata, ¿no?. Sigo, dormir diez horas (debe estar equivocado, con siete eres la reina del mambo); beber mucha agua, claro, después de deshidratarte con el vapor de la olla, es interesante; evitar alimentos que te hinchen, que te hagan retener líquidos, que te produzcan digestiones pesadas, con todas las comilonas propias de los días previos, fácil, ¿no?.

Sigo con el estilismo; este año dudo entre «los mejores vestidos por menos de cien euros», o «el pantalón de moda con el que triunfarás seguro». Aún no me he decidido entre vestido o pantalón, al final me pillará el toro pero es que como estoy en «modo cooking» no me he metido todavía en el papel de anfitriona Ferrero Roché, en fín, no sé.

En cuanto a la decoración, la mesa y la cena creo que estarán espectaculares, no sé si cumplirán con las tendencias de este año pero desde luego estará todo preparado con mucho mimo y mucho amor, que es lo más importante.

Y sobre mi preparación mental para entrar en el nuevo año cargada de positivismo y buenas vibraciones, la verdad es que me parece una chorrada total. Soy más partidaria de hacer mis reflexiones diarias, de ir poniéndome propósitos a lo largo del año y no dejarlo todo para el día uno porque por experiencia os digo que luego estás tan cansada y tan resacosa que no eres capaz más que de beber agua, mantenerte en posición horizontal el mayor número de horas posible y si tienes suerte, que los niños te dejen tranquilita.

Bueno, para acabar el año, voy a empezar incumpliendo lo de las horas de sueño, tendré que arreglarlo con el antifaz de gel frío para emergencias un ratito después de comer y antes de afrontar el sprint final de la cena porque hoy me he desvelado escribiendo y me van a dar las mil.

Lo que sí pienso cumplir es empezar el año con algo rojo y meter oro en la copa del cava, total, hay que meterse en el papel y seguir las tradiciones, ¿no?, al final todos buscamos tener la suerte de nuestro lado así que ¡a disfrutar! y ¡Feliz Año Nuevo!.