Jueves

Hace poco metimos en el ordenador de casa un montón de música que le pasaron a mi marido. Me encontré con artistas que hacía años que no escuchaba, hice una selección y la pasé al móvil.

Cuando la puse toda ilusionada, descubrí que de un álbum solo había dos guardadas, otras eran versiones tan antiguas que se oían fatal y varios grupos que en su época me encantaban, ahora me sonaban realmente mal. De entre todo ese cajón desastre hice una lista de afortunadas y la llamé “Mornings”.

Hoy estaba tan cansada y tan desmotivada que “Mornings” se había vuelto absolutamente imprescindible para arrancar el día. Cuando he llegado a mi estación me he agarrado al pasamanos de la escalera y he dejado pasar el mogollón, qué corran los demás…

Cuando ha empezado a sonar “I like how it feels” de Enrique Iglesias una fuerza interior me ha empujado a subir al ritmo de la música y he pensado, ¿y si en vez de para ir a trabajar estas escaleras fueran parte de una discoteca?.

¡Piénsalo!, hay ruido, la iluminación es bastante tenue, la música saldría de la megafonía del metro y está lleno de gente joven que sin dudarlo cambiaría el ordenador por unos dancings. ¡Qué subidón!.

La mala noticia es que las escaleras se acaban y sales a la superficie con Aretha Franklin cantando “I say a little pray for you”.

Yo también diré una little pray para que mañana haya una discoteca en las escaleras de Nuevos Ministerios.

Si alguien se la encuentra, ¡que avise!.