Pegajosa, sofocada, solitaria, aturullada y dormida

20170614_160640

Ya lo sé, es el tema de la semana en todo el país, el caloooor y lo que viene. Lo que nos gusta regodearnos en la incipiente subida durante la noche y el día, somos así y es lo que toca y tocará.

Por suerte, antes de la ola de calor de mañana, hoy tenía resonancia y radiografías a las 3 de la tarde. Una ciática se ha adueñado de mi zona lumbar y hasta el pie me tiene frita desde hace 3 semanas.

A las 2.55 llego a la parada del Metro y siguiendo mi costumbre y pasando del dolor de la pierna, me pongo a subir las escaleras mecánicas. En el tercer tramo me rindo, suelto un !ay! que hace que el chico de delante con auriculares se gire a mirarme. Dos tramos después de escaleras manuales desemboco en mi caminito cuesta arriba.

La sombra de los edificios es mínima y me aferro a que voy por la derecha y tengo preferencia para ir por la sombrita.

Llego tal cual Heidi, con los colores subidos y sudando como un pollo. Si sudar por el pelo adelgazara…mínimo un par de kilos habría perdido, estoy segura, creo. Lo único que consigo ver al ponerme el camisón es que mi peinado se ha quedado como lamido por una vaca, mi maquillaje de ojos me hace una mirada profunda y rara y mis mofletes siguen intactos de tamaño pero más brillantes por el sudor.

Toca la resonancia, me meten en el tubo, pido una mantita porque me quedo helada y que me apaguen la luz de dentro porque mire usted, yo es que vengo a dormir un rato.

La cara de la técnica era una mezcla entre sorpresa y aguanto la risa que me ha tocado la pirada de las 3.

Me concentro sí o sí en los pitidos tan desagradables de la máquina, “Poa, poa, poa, poa…po, po, po, po…y una especie de taladradora…”. No puedo contaros más porque me dormí, llamadme rara pero siempre acabo dormida. Para mí un descansito así en medio del día es un lujo que no estoy dispuesta a desperdiciar.

Acabo y vuelta a la calle. Son las 4.05, bajo la avenida desierta y me toca ceder la derecha y la sombra.

Una hora después estoy pegajosa montada en mi autobús camino a casa.

La experiencia un lujo. Los resultados en unos días. La ciática un rollazo.

En casa me espera piscina o ponerme a hacer un puré de verduras, difícil elección.

Por cierto, emocionada por haber vuelto al Hospital donde nací y al que no había vuelto desde entonces. Me llevo además del sofocón un selfie delante de la entrada porque hay que ver la de años que han pasado desde que nací allí aunque eso es otra historia.

Animo con el calor. El cambio climático en junio es lo que provoca, calor, !qué cosas!.

 

 

 

Alterada

imageY tenía que pasar…tanto cambio climático está provocando que en un día sufra y disfrute las cuatro estaciones del año aunque no en el orden que las conocemos.

Por la mañana, invierno, me muero de frío, si me pongo más capas de ropa acabaré rodando y no podré andar; a media mañana, verano, hace tanto calor en mi trabajo que paso de cuatro capas de ropa a una y no me pongo en tirantes porque no me parece adecuado (tengo una compañera que cualquier día se le va a desenroscar el brazo de tanto darle al abanico); después de comer, primavera, hace fresco pero estar al sol es una delicia, me quedaría plantada como una estatua cara al sol hasta que fuera desapareciendo; hora de recoger a los niños, otoño, cinco minutos antes de que abran las puertas, empieza a soplar el vientecillo serrano, te vas quedando helada y acabas azuzando a los niños para llegar al coche volandooo…

Esta sensación primaveral tan agradable por el solecito y los almendros en flor, me está provocando unas subidas y bajadas de ánimo de infarto.

Parezco una dj a la que han desordenado el guión y tan pronto paso de buscar canciones antiguas de Julio Iglesias que me transportan a mi juventud  como “Hey” (http://youtu.be/5mfEJa7ydCQ) con ese Julio en plan galán de telenovela que cantaba con los ojos cerrados acompañado por sus chicas del coro…Mmm, me hubiera encantado hacerle los coros a Julio, ¿os acordáis de las trillizas que le acompañaban? pues una habría sido yo; a ponerme en modo latino y plantarme en la oficina a ritmo de “El Perdón” de Nicky Jam y Enrique Iglesias (http://youtu.be/hXI8RQYC36Q) a punto de descoyuntarme las caderas cuando subo las escaleras, aunque luego bajo la intensidad, claro, porque parecería una pirada si siguiera moviéndome así por la calle.

En la oficina al borde de la lipotimia, ando suspirando con U2 y “One” (http://youtu.be/ZpDQJnI4OhU), mientras que en casa puedo echarme un dancing en la cocina al preparar la cena si escucho en la radio a La Gozadera con Marc Anthony  y su “Gente de zona” (http://youtu.be/VMp55KH_3wo) para juerga de mis hijos que acaban bailando y haciendo el ganso conmigo.

Y con las series de televisión nunca se si por más previsible que sea una escena acabaré con un nudo de la emoción para desesperación de mi marido que no sabe dónde meterse con tanta ñoñería o conseguiré permanecer impasible (pocas veces la verdad) pero es que no entiende que no soy yo, es esta primavera que me ha pillado por sorpresa y que me ha calado hasta los huesos, ¡qué más quisiera yo que poder mantenerme fría como el hielo y no que siento lo mío y lo de los demás con tanta intensidad que se me rompe el alma!.

Veis, está claro que sufro un brote de “primaveritis con un toque de mechas rubias” por lo menos de un nivel avanzado.

A ver si cambia el tiempo de una vez, se me pasa el sube y baja hormonal y duermo del tirón que aquí sigo insomne perdida, menos mal que es sábado si no, ¡no podría levantarme ni con las cornetas de la Legión!.