Gotas de magia

Hoy ando preparándome para la cena de Fin de Año de esta noche. En una revista venía una muestra de una súper maravillosa crema que promete eliminar el cansancio de los 364 días anteriores y dejarme el cutis, a estrenar y aquí estoy, haciendo tiempo para que llegue el gran milagro.

Mientras llega el efecto iluminador, rejuvenecedor y súper guay, estaba pensando en todo lo que me pediría a los Reyes Magos y confieso que soy tan poco original que como colofón a mi lista, me pediría un perfume. Lo reconozco, al final, acabo rendida a las mini películas o mini cortos que cuentan los anuncios de perfumes.

Valoremos el tiempo y el dineral que emplean las marcas en encontrar el anuncio definitivo, el más de lo más, el que al verlo en la tele, casi te haga oler los mil matices que componen esa maravilla para el olfato. Creaciones únicas y exclusivas que te provocan la sensación de que al ponerte una gota, el uniforme del colegio o tu ropa para ir a trabajar se transforma como la de la Cenicienta en un vestido de alta costura que te queda como un guante. Bueno, y qué me decís cuando tu pareja contagiado por el efecto de esa gota mágica, se ha transformado en el acompañante perfecto para un baile en la Luna, mientras el lobo feroz de los cuentos os mira desde un telescopio. A mí es que me pasa todas las veces que me pongo una gotita y nos envuelve a todos los que me rodean. La vida ordinaria se transforma y si es demasiado intenso el perfume, hasta los sueños se vuelven un anuncio de gotas mágicas, aunque estos sueños a mí ya se me hacen densos por el intenso olor del perfume en las sábanas y el pijama, aquí ya el perfume me revuelve, ¿no os pasa igual?

Total, que sumida en este colocón de gotas mágicas y esperando que la expresión de mi cara no acabe tan tensa que parezca eternamente soprendida de todo lo que me cuente mi familia política esta noche, os deseo un año nuevo lleno de salud, paz y buenos deseos para todos.

¡Hasta la próxima!

Follow the leader

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Esta mañana cuando he salido del vagón del Metro aunque parece que en Madrid no quedan más que turistas, deberíamos de ir todos los currantes en el mismo tren porque al llegar a mi parada éramos una marabunta.

Enfilando las escaleras mecánicas para subir y viendo ese tropel de gente me he acordado de la canción «Follow the leader». Estoy segura de que te acuerdas de ella porque suele sonar en bodas, fiestas de Fin de Año y en cualquier celebración en la que quieras que el personal se marque un bailecito conjunto y haciendo el ganso.

Mientras subía pensando en la canción, se me ha ocurrido pensar en lo que pasaría si sonara por los altavoces y el primero de la escalera se convirtiera en «el Líder«.

¿Sería capaz la gente de seguirle en su baile?.

Pongamos que en ese momento de la mañana están lo suficientemente espabilados para entrar en el juego. Imagino que al llegar a lo alto de la escalera agitando los brazos, empezarían a bajar por la manual dando un pasito hacia delante y otro hacia atrás. Si hay algún patoso, algo totalmente seguro, el pisotón está asegurado y apuesto a que los tropezones también porque los escalones son bastante estrechitos así que los de pies grandes irían rozándose y retrasando a los de detrás.

Como es mi «sueño», no habría caídas ni heridos. Los pisotones y los traspiés unidos al estado festivo de los participantes quedarían en mera anécdota y generarían una corriente de ayuda al prójimo y buenas palabras.

¿Admitirían los viandantes que fuera el Líder todo el rato el mismo?. ¿Alguien pediría «la vez» o se la apropiaría sin más?. También podrían crearse dos cadenas de gente y que mientras unos bajen, los otros suban o que vayan a la vez y que compartan todos juntos la escalera de bajada, chulo, ¿no?.

Después de hacer el ganso tres o cuatro veces, la música se pararía y volveríamos todos a nuestras prisas por llegar a nuestros destinos. Durante una media hora habríamos sido todos parte de una actuación espontánea, llena de risas, respeto y solidaridad con los bailarines más torpes.

Si todo eso fuera posible y te pareciera tan bueno, ¿por qué crees que no suele pasar?. ¿Por qué cuando alguien intenta ir a  contracorriente y salirse del guión lo consideramos un loco?. ¿Tan «enganchados» estamos al orden y a las normas?.

¿Y si no te convence ese Líder, por qué continúas bailando con él?. «Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer», dice el refranero español, pero entonces, no te quejarás cuando algo no te parezca bien, ¿no?. Porque lo malo de esta «conga» tan divertida es que si la aplicáramos a la vida real veríamos como continuamente desperdiciamos nuestros propios pasos de baile por seguir a la masa.

Tienes una mente maravillosa para pensar y mejorar o hacer diferente tu baile del de los demás. Siempre puedes salirte de la fila, unirte a otra o inventártela tú. El riesgo de que nadie te siga está presente pero eso no significa que estés equivocado es solo que a lo mejor tu mensaje no llegó o que el receptor está tan abducido por la canción machacona y facilona que no es capaz de oír nada más.

Siempre me acuerdo de un anuncio de televisión en el que al final se decía «Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo», cuánta razón tiene.

Solo tienes una vida así que no la desperdicies, sé tu Líder, márcate tus pasos y búscalos.

Por mi parte, confieso que caigo muchas, muchas veces en bailes facilones pero como hoy estoy cañera, me permito zarandearos vuestra conciencia (o eso espero) y la mía, y os animo a buscar los pasos de baile que mejor os vayan.

La de veces que recurro al baile….¿qué tendré yo en la cabeza?…»izquierda, izquierda, derecha, derecha, vuelta y cruce…»